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Escrito por Pedro Contreras

Corre el año 2016, un año en el que la humanidad, supuestamente, debería haber alcanzado su mayor desarrollo social. La lucha por la libertad debió haber quedado en el pasado hace tiempo. Hoy, sin embargo, nos encontramos con padres de familia encarcelados en Alemania por negarse a llevar a sus hijos a una clase de educación sexual. No son casos excepcionales, son muchos los padres que han estado tras las rejas en un país que se considera uno de los más democráticos y más comprometidos con el cumplimiento de los Derechos Humanos. Todo por no estar de acuerdo con la educación sexual que el Estado le quiere imponer a sus hijos.

La objeción de conciencia es hoy un debate que se está dando en todo el mundo. Es un tema que, incluso en un caso tan evidente como la libertad de una madre que no quiere que el Estado imponga a sus hijos una educación con la que ella no está de acuerdo, genera polémica. Pero más allá de la discusión sobre la educación, el hecho de poder objetar conciencia se presenta en muchos otros escenarios en los que también es urgente empezar a debatir.

Hace unos años, la Corte Suprema de Estados Unidos permitió que la empresa Hobby Lobby pudiera objetar conciencia con respecto a servicios que debía incluir en el seguro de salud de sus empleados y sobre los que tenían serios reparos morales. Esto da a entender que este debate no solo se da con respecto a individuos, también ha surgido la posibilidad de objetar conciencia a nivel institucional.

En Colombia, la Corte Constitucional en el año 2006 tomó la decisión de permitir a las madres abortar a sus hijos en tres casos. En el año 2016 la misma Corte decidió (contrario a un pronunciamiento anterior) aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo. También, en 2011, la Corte por vía de tutela permitió que un joven no prestara el servicio militar por motivos religiosos. Con respecto a cada uno de estos tres ejemplos existe un enorme debate que involucra la posibilidad de objetar conciencia.

Es apenas lógico que un médico que no esté dispuesto a realizar un aborto pueda oponerse, pero ¿qué pasa cuando hospitales confesionales como el San Ignacio o la Clínica de la Universidad de La Sabana no están dispuestos a que en sus instalaciones se practique un aborto?  Por otra parte, en el caso del matrimonio entre parejas del mismo sexo ¿puede un notario, por sus propias convicciones, oponerse a celebrar una unión de ese tipo? ¿Qué pasa con otras personas que por motivos distintos quieran objetar conciencia? Ahí está el debate.

En 2015 salió a la luz pública una plataforma cívica llamada Nueva Democracia, jóvenes que trabajan por el fortalecimiento de la sociedad civil colombiana. Para este mes de agosto han venido organizando un foro junto con la Universidad de La Sabana, el Colegio Mayor Nuestra Señora del Rosario y Alliance Defending Freedom (ADF) sobre objeción de conciencia. Vendrán dos invitados internacionales, Matt Bowman abogado del caso ya mencionado de la empresa Hobby Lobby, y Maggie Gallagher, fundadora de la National Organization for Marriage. Se llevará a cabo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, en el auditorio del antiguo Jockey Club el jueves 11 de agosto de 8am a 12m. En este foro se trabajarán los temas de objeción de conciencia mencionados con anterioridad. La entrada es gratuita y se espera contar con la asistencia de todos los interesados en el tema.

Para inscribirse se puede escribir al correo foro.libertadconciencia@gmail.com