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Fariseísmo feminista

Escrito por Redacción R+F

Luego de ver la aclamación universal que ha recibido “Despacito”, es inevitable concluir que en una sociedad donde los principales referentes sociales (políticos, académicos, periodistas) se han acostumbrado a niveles abrumadores de obscenidad en los medios de comunicación, convenciendo a la sociedad de que la pornografía es “arte” y una expresión de “libertad”, haciendo aceptable un trato progresivamente degradante de la mujer, reducida a la condición de objeto sexual, muchas veces consentido y celebrado como un “avance” por las mismas mujeres y sus defensores, de alguna forma se debe resolver la muy humana necesidad de indignarse, como una forma de presumir de un respeto que hace mucho se perdió por el sexo femenino, así sea a costa de tergiversar y destruir la vida de quien se encuentre en el lugar y en el momento equivocado.

Error “no forzado”

El concejal de Santa Rosa de Cabal, Ramón Cardona, indignado porque los auxilios para la tercera edad del municipio estaban siendo entregados a personas de 45 años, quienes están a 20 años de pensionarse y en plena edad productiva, denunció la actitud comparando a quienes violan las leyes, con violadores de mujeres: “La ley es para cumplirla. Hay un argot popular, donde, disque dice que la ley es como las mujeres, se hizo para violarlas, pero nosotros no podemos pasarnos por encima de la ley, porque ya tenemos un espejo allí. Entonces, nos pasamos la ley por la galleta y metemos a la cárcel a la secretaria…”.

Claramente el concejal condenó a quienes piensan de esa manera, esa fue la razón de su intervención, pero la comparación le pareció muy cruda a la concejal Juliana Osorio, quien lo interrumpió para condenar su expresión: “Le pido que respete el género femenino, ni siquiera por ser un dicho, ni siquiera por ser una frase, le pido que en este recinto de la democracia, jamás se refiera así al género femenino”.

El linchamiento

Varios medios de comunicación titularon notas con la frase del concejal fuera de contexto, para deliberadamente dar la impresión de que el concejal suscribía la idea en lugar de violar a las leyes y las mujeres, cuando al oír la grabación es evidente que la usó para condenar tales conductas.

Yamit Palacios de La FM le preguntó al Concejal Cardona si estaba de acuerdo con esa frase, como si hubiera algún indicio en ese sentido. El Noticiero Caracol echó leña al fuego mostrando a un pequeño grupo de personas encabezadas por la hábil concejal Osorio, como si se tratara de movilización de la comunidad indignada con las declaraciones, y al final el reportero Freddy Gómez cerró la nota diciendo que se esperaba que el Osorio explicara lo que quiso decir, como si no fuera evidente para cualquier persona que habla la lengua castellana.

La W Radio, casada de las disculpas y explicaciones que ofreció reiteradamente el concejal, se enfocó en pedir su renuncia y en afirmar que sus declaraciones eran una invitación a la violencia contra la mujer.

El presidente del Partido Conservador, Hernán Andrade, pidió que se investigara disciplinariamente al Concejal, argumentando que esas palabras las “agreden de manera grave”, el Procurador General (cuyos subalternos tienen la facultad de destituirlo), afirmó en su Twitter que las declaraciones violentaban la dignidad de la mujer, que era una doble invitación al delito, indignante, y finalmente produjo un comunicado en la que afirmó que había que pasar del simple rechazo social, para que se impongan sanciones contra esa clase de conductas.

Finalmente, el Ministerio del Interior sacó un comunicado acusando el Concejal de haber afirmado que “las mujeres son como las leyes, para violarlas”, y afirmó su declaración “deslegitima la acción pública y estimulan las acciones de violencia”.

Únicamente un periodista de Voces RCN hizo muestras de sentido común, afirmando que ya el concejal había aclarado suficientemente bien lo que había querido decir, que a causa del escándalo había recibido amenazas de muerte y ese linchamiento mediático no estaba justificado.

Ganadores y perdedores

Desde un punto de vista maquiavélico de la política, la principal ganadora es la Concejal Juliana Osorio, quien filtró su grabación del incidente a los medios de comunicación para hacer un escándalo contra su compañero de corporación, lanzándola como una heroína a la escena política nacional, algo que por sus propios méritos posiblemente no habría logrado en mucho tiempo.

Los medios de comunicación, convertidos en nuevo circo romano, también ganaron pues lograron convertirse en leones hambrientos que se abalanzaron sobre un concejal ingenuo, que está de acuerdo con todo el mundo en que a las mujeres y a las leyes hay que respetarlas, logrando complacer a un creciente público que disfruta el macabro espectáculo de ver como los principales medios de comunicación juzgan y condenan, desgarran y destruyen en vivo a la víctima de turno.

Perdemos los que buscamos que, en medio de la creciente fragmentación ética y cultural de nuestra sociedad, podamos tratar de entendernos, ver las buenas intenciones que hay en quienes defienden puntos de vista distintos y tratamos de crear un mejor país, basado en la caridad, el respeto y la comprensión frente a todos, y no en el triunfo del más fuerte sobre el más débil, como parte de un juego del poder político, económico y mediático de turno.