Actualidad Familia

#eselmomentode … ¿cancelar Bancolombia?

Escrito por Redacción R+F

Si usted está indignado con la última campaña de Bancolombia, en la que promociona sus productos con una pareja homosexual, y siente ganas de salir corriendo a cancelar todos sus productos con ese banco, le recomendamos que espere, analice con serenidad lo que hay detrás de esta campaña y aproveche esta oportunidad para enriquecer su vida y su visión de lo que está pasando en el país en materia de familia, de modo que su decisión al respecto no sea una decisión impulsiva, de la cual después se puede arrepentir, sino una decisión madura, consciente e informada a favor de la libertad de expresión, de la sociedad y por supuesto de la familia, de todas las familias, de la cual luego usted y sus seres queridos podrán sentirse orgullosos.

¿Qué busca la campaña? 

La nueva campaña publicitaria de Bancolombia se llama “Es el momento de todos”, y quiere destacar entre otras cosas que lo humano está por encima de lo tecnológico, que la mejor innovación del mundo son siempre las personas por su capacidad de inventar, de hacer cosas por las demás y por el mundo, por su capacidad de amar, de dar vida, y por supuesto hacer negocios aquí y al otro lado del mundo…

¿Podría alguien molestarse o sentirse excluido con esa publicidad? Por supuesto que no. Es la típica campaña de Bancolombia, muy bien pensada y diseñada para conmover con mensajes que llegan al corazón de la gente y dejan a todos contentos…salvo, por una decisión muy calculada que tomó la compañía en esta ocasión: poner en ciertos paraderos de bus un afiche con una pareja homosexual abrazándose y llevando un perrito, bajo el eslogan “Es el momento de las nuevas familias”.

La empresa hizo una apuesta muy arriesgada, empeñando su imagen para promover una causa muy polémica, que toca las fibras más sensibles de las personas (sus valores morales, sus creencias religiosas, sus inclinaciones políticas), tomando partido con un grupo social pequeño pero cada vez más poderoso (activistas lgtbi, liberales progresistas, clase alta, académicos) y excluyendo a la gran mayoría de colombianos (clase media, personas religiosas, conservadoras y tradicionales), con el fin de promover un modelo de familia que niega la complementariedad sexual entre el hombre y la mujer, utilizando su poder publicitario para desafiar la convicción compartida por un 70% de los colombianos (de acuerdo con la última encuesta Pulso País de Datexco), según la cual la unión del hombre y la mujer es la base natural de la familia y la sociedad.

Tomado de Pulso País, Datexco, abril de 2017.

Al decir “Es el momento de las nuevas familias”, Bancolombia está diciéndole al país: “Estamos comprometidos con cambiar el modelo de familia que la gran mayoría de colombianos considera sagrado, y podemos hacerlo a través de nuestra publicidad”.

Ahora, es interesante destacar que en una campaña como esta que puede costar fácilmente unos 5.000 a 10.000 millones de pesos (falta ver el alcance y la intensidad que le van a dar a sus piezas de internet, prensa, radio, televisión, calle), el impacto que se le va a dar al mensaje anti-familia “natural” (la base de la legitimación de las uniones homosexuales es que lo “natural” no existe, la heterosexualidad es sólo una de muchas prácticas sexuales equivalentes, por lo tanto la institucionalización social y jurídica esas prácticas sexuales “alternativas” alrededor del concepto de “nuevas familias” es una forma de “avance y progreso” para la organización social) aparece en principio como muy reducido, apenas unos afiches callejeros con audiencia limitada, salvo por el alcance de la polémica (calculada por los diseñadores de la campaña) que opera como factor multiplicador de la capacidad de difusión natural que afiche tiene por sí mismo.

Es decir, Bancolombia ha decidido testear con el público colombiano un mensaje pro gay, que seguramente le garantizará varios reconocimientos y premios internacionales por lo “innovador” y “audaz” que supone promover hoy en día la “inclusión” y el “orgullo gay”.

Durante los próximos 5 a 7 días el comando central del área de mercadeo de Bancolombia estará realizando varias “analisis” de redes sociales, para ver el impacto positivo o negativo de su campaña, así como estará en comunicación permanente con el área de quejas y reclamos para retroalimentarse y presentar el próximo lunes un primer balance de su apuesta a las directivas del banco.

Si los beneficios exceden las pérdidas, el test habrá sido exitoso, abriendo la puerta para un ataque masivo al modelo de familia “natural”, no sólo por parte de las próximas campañas de Bancolombia, sino del GEA (Grupo Empresarial Antioqueño) y del resto de grupos empresariales del país, en cuyas juntas directivas hay una sustancial representación de mentes “abiertas” y “progresistas”, y donde si hay cristianos con un punto de vista tradicional, no tendrán ánimo para airear su punto de vista: el éxito de la campaña les demostraría que son parte de un pasado que pronto va a desaparecer.

Por el contrario, si el impacto es negativo, la empresa defenderá en los medios de comunicación su apuesta, pero sin que se note recortarán el alcance y la permanencia de los de afiches polémicos, y si tienen otras piezas de refuerzo en esa misma línea, en los próximos días serán suspendidas silenciosamente, cancelándose planes futuros de campañas similares, al menos por parte de los grupos empresariales más pragmáticos y menos ideologizados.

En ese segundo escenario, si bien los “liberales progresistas” de las juntas directivas de los grandes grupos empresariales podrán lamentarse de lo “retrógrado y reaccionario” que es este país, lo cierto es que terminarán escuchando el consejo prudente de sus compañeros más tradicionales: “dediquémonos a nuestro negocio y a satisfacer a nuestros clientes, no nos pongamos de revolucionarios a jugar con la imagen de la empresa”.

Pero, ¿resuelve algo hacer un boicot, no es una forma más de violencia?

Varios líderes conservadores en EE.UU., país donde la gente es dada a la movilización social por sus creencias, y se presentan con frecuencia “bloqueos comerciales” como una forma de manifestación política, han criticado esa estrategia por considerarla que es una forma de atentar contra la “libertad de empresa y de expresión”.

Uno de ellos es el popular presentador de noticias de Fox News y comentarista de radio, Sean Hanity, quien ha criticado las iniciativas de ambas extremos del espectro ideológico, dirigidas a promover una “guerra comercial” contra las empresas que toman posturas controversiales en temas sociales como el matrimonio y el aborto, ya que Hanity considera que polarizan más la sociedad y rara vez o nunca logran su cometido (que la empresa dé marcha atrás con su decisión polémica).

Un buen ejemplo de esa situación fue la decisión de la tienda por departamentos TARGET, famosa porque era el equipo de Juan Pablo Montoya en la Fórmula Kart, la cual decidió en abril de 2016, abrir sus baños para que sean usados indistintamente por hombres y mujeres de cualquier edad.

La crítica de Sean Hanity es acertada en cuanto a pesar del boicot, que fue firmado por un millón de personas en ese país, la dirigencia de la empresa reaccionó rápidamente reafirmando su política en un comunicado de prensa, expresando su compromiso con la “inclusión” y su convicción de “vencer” en largo plazo en este debate, ya que lo consideraban semejante al de la lucha por los derechos humanos de los años sesenta.

Adicionalmente, decidió mantener sus baños mixtos y por si fuera poco decoró sus tiendas con símbolos gais, al tiempo que invirtió mucho dinero para participar institucionalmente con carrozas en desfiles homosexuales.

Pantallazo de un artículo de The Wall Street Journal.

De otro lado, sin embargo, la campaña sí tuvo algunos efectos, aunque menos evidentes. El diario económico The Wall Street Journal, contaba hace unos días como la empresa TARGET seguía sufriendo económicamente por el boicot, ya que sus acciones han perdido gran parte de su valor en bolsa. Además, silenciosamente decidieron invertir varios millones de dólares para hacer nuevos baños para hombres y mujeres que no se sientan a gusto con los baños mixtos, revisaron sus procedimientos internos para tener más cuidado al hacer comunicados de prensa, y llevan tres trimestres consecutivos reportando pérdidas en ventas en la mayoría de sus tiendas, lo cual ha sentado muy mal entre sus propios inversionistas y ha generado fuertes debates internos.

Una situación que no muchos de sus competidores sinceramente envidiarían, lo cual ayuda a explicar que desde entonces no se ha sabido de otras empresas que siguieran su ejemplo.

Bancolombia, para muchos de nosotros, había sido hasta ayer, 17 de abril de 2017, una empresa sinónimo de buena atención, humanidad, ingenio, talento y comodidad en servicios bancarios. Algo que cambió radicalmente cuando las directivas del banco decidieron lanzarnos un pequeño petardo ideológico, dentro de la agitada batalla a favor de la familia y en contra de la “ideología de género”.

Sin bien no esperábamos que fuera nuestro aliado en los más álgidos debates sociales, tampoco esperábamos que tome partido en contra nuestra. Es muy importante tener en cuenta que esa fue una decisión que hizo el banco, no nosotros. Ellos sabían que si entraban en esa pelea, nosotros íbamos a reaccionar, lo que único que están esperando es medir cuántos somos, antes de decidir su próximo paso.

En cuanto a la crítica que les pueden hacer a quienes decidan cancelar sus productos bancarios en esa entidad, señalándolos de atentar contra la libertad de expresión, es algo que no tiene ningún fundamento. Así como nadie le va a quitar al banco su libertad de seguir haciendo campañas a favor de la homosexualidad, de la poligamia o de las familias interespecies, nadie puede quitarnos a nosotros la libertad para cambiar de banco y de hacerle saber a sus directivas que no nos gustó tal o cual campaña.

La decisión de cancelar las relaciones comerciales con una entidad, que consideramos está actuando en contra del bien común, en contra de la conciencia social sobre lo que es una institución natural fundamental, en contra de la educación moral que queremos transmitirle a nuestros hijos, ahora expuestos a sus mensajes políticos, no es más que una forma inteligente de libre expresión, ya que fue esa entidad la que tomó la soberana decisión de convertir su publicidad en campo de batalla ideológico, y tal vez esa sea la única forma en que los directivos del banco estén dispuestos a escuchar. Una decisión de ese tipo jamás se podrá entender como la negación de algún tipo de libertad.

Pero si tengo todos mis productos con Bancolombia, y tiene tantos cajeros a la mano…

Es verdad, Bancolombia es un excelente banco, es el número uno del país, y si uno se pone a pensar las consecuencias personales de cancelar sus productos con ellos la conclusión en verdad, es que sería una decisión muy tonta desde el punto de vista práctico.

Por eso, muchas veces la clave para tomar una buena decisión es simple y llanamente: no pensar más de lo necesario. No pensar en mi comodidad, no pensar en lo que me gustaría, no pensar en lo que me conviene personalmente. En estos casos hay que analizar serenamente y a conciencia qué es lo mejor, poniendo en práctica nuestros principios morales, haciendo nuestro propio test, que podría ser algo así:

¿Lo que está haciendo Bancolombia es bueno o malo para la sociedad? Malo, pues quiere borrar en la conciencia social la importancia insustituible que para la familia y la sociedad, tiene la complementariedad natural que existe entre el hombre y la mujer. Quiere que mis hijos sean incapaces de entender eso y se vuelvan en contra de los principios y valores que yo les quiero enseñar.

¿Voy a ser cómplice de eso con mi indiferencia o pasividad? No, por mis hijos, por mi familia y por nuestra sociedad, no puedo hacer la vista gorda y mirar para otro lado.

Entonces, la decisión más valiente, consciente y responsable es hacer algo con mi libertad: hacerles llegar el mensaje, con respeto, de que no estamos de acuerdo con su campaña, y que nos parece tan grave lo que están que nos vamos a otro banco. Afortunadamente no estamos en Venezuela, y fácilmente podemos conseguir otra entidad que nos preste un servicio similar.

Y punto, no pensar más. El que se queda dándole vueltas a algo, después de que tiene claro qué es lo que tiene que hacer, es porque está buscando justificaciones para no hacerlo. Si nos ayuda, pensemos que Bancolombia simplemente se acabó, dejó de existir y convenzámonos de que somos capaces de seguir adelante con nuestras vidas sin él.

Hay mucha gente que en sus momentos de ensoñaciones heroicas (todos las tenemos), se deleita pensando que si le hubiera tocado vivir en momentos críticos de la historia habría actuado con audacia, teniendo el valor, por ejemplo, de esconder en su casa a los judíos que huían de los alemanes, dispuestos a jugarse la vida si los descubren, en lugar de cerrarles cobardemente la puerta en la cara como hizo la mayoría, dándole la espalda a familias inocentes que les suplicaban por ayuda.

Pero la verdad es que si no somos capaces de complicarnos un poquito la vida, cambiando de banco por defender la familia y todo lo que es sagrado para nosotros, de lo único que podemos estar ciento por ciento seguros es nunca habríamos tenido la valentía para hacer algo heroico en circunstancias verdaderamente difíciles.

Esta es una oportunidad para saber de qué estamos hechos. Qué tan convencidos estamos de que la ideología de género es una amenaza real, que con su falsa ilusión puede causar dolor y arruinar la vida de muchas personas y de familias reales.

De modo que si mañana nos toca caminar un poco más, porque ya no nos sirven los cajeros de Bancolombia que siempre encontrábamos en el camino, hagámoslo con una pequeña sonrisa, la de saber que esos pasos de más, son pasos heroicos, los de alguien que pone sus principios morales por encima de su conveniencia personal, alguien que pone el interés general y el bien común por encima del particular, alguien que, en definitiva, se está preparando para cuando llegue la hora del verdadero heroísmo en las próximas batallas por la libertad, la vida y la familia.

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  • Luis Camilo Laborde Brugés

    Estas encuestan están amañadas, CMI publico las suyas y están diametralmente opuestas a la mentira que ustedes sostienen. Bien por Bancolombia por la campaña contra la mamasantonería y la discriminación. Familia es lo que cada quien decida que sea, no lo que dicta una secta.

  • robert baena

    En serio que hay demasiada ignorancia en este país, por eso nunca saldremos del tercermundismo, por eso Uribe fué presidente, en fin… de todos modos es jodido que quiebren a Bancolombia, así como están armando su “campaña” para retirarse, debería haber otra similar para que la gente se una (yo lo haría por el sólo hecho de joder a esta secta)