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Argentina y aborto: la historia de una traición y de un pueblo que resiste

Escrito por Alexandra Serna

El 8 de agosto se votará en el Senado de Argentina el proyecto que legaliza el aborto libre hasta las 14 semanas de gestación y los nueve meses en tres causales (las mismas de Colombia). Los ciudadanos de la pañoleta celeste, abanderados por la vida de la madre y el bebé, viajarán a Buenos Aires para exigirles a los senadores el rechazo total de una iniciativa que destapó la traición de un Presidente, la presión de organismos internacionales y las conexiones de la abortista Planned Parenthood con el Ministro de Salud argentino. Para entender lo que pasa.

2 millones de argentinos salieron a marchar el 25 de marzo a favor de la vida y en contra de ley del aborto (foto principal). Más ciudadanos se volcaron a las calles el 20 de mayo y el 10 de junio, tres días antes de la primera votación decisiva en el Congreso, en la Cámara de Diputados. Lo volverán a hacer el próximo 5 de agosto y a los tres días, en Buenos Aires, el pueblo estará al pie de la Cámara del Senado con sus pañuelos celestes y la consigna “Salvemos las dos vidas”.

Tomada de laterceraposicion.com.ar

Esta batalla no da tregua. El Código Penal de Argentina permite el aborto solo en casos de violación o “con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios”. Lo que plantea el proyecto de ley, en cambio, abre la puerta a la liberalización total del asesinato de una persona indefensa: aborto libre hasta las 14 semanas de gestación y durante los nueve meses por violación -sin denuncia policial-, riesgo de la vida o “salud física, psíquica o social” de la madre y malformaciones graves del feto (las mismas tres causales despenalizadas hace 12 años en Colombia).

“Obliga a poner el aborto en el PMO (Plan Médico Obligatorio) y lo tiene que pagar el que esté de acuerdo o no con sus impuestos”, advierte Roberto Castellanos, líder provida. Además, los médicos que firmen la objeción de conciencia -individual y no institucional- integrarán una especie de “lista negra”, que ni los protegerá cuando la mujer requiera una “atención médica inmediata e impostergable”; y quienes no se declaren objetores quedan obligados a practicar el aborto, pues si no lo hacen se exponen a penas de hasta cinco años de prisión. “Se invierte la carga de la pena, ya no es para el que aborta, sino para el que logra que el bebé nazca vivo y sano”, señala el periodista argentino Mariano Obarrio.

El Presidente de Argentina, Mauricio Macri, quien llamó al Congreso a debatir un proyecto de ley proaborto justo después de un encuentro preparatorio al G-20, en febrero pasado, no solo contradijo convenciones internacionales de derechos humanos, la propia Constitución y otros códigos nacionales que reconocen a la persona humana desde la concepción, sino que traicionó a quienes votaron por él precisamente por su supuesta posición a favor de la vida. Anunció después que tampoco vetaría el proyecto si pasaba en el Legislativo. ¿La luz verde para un millonario crédito del Fondo Monetario Internacional tendría algo que ver? Este video desvela el compromiso de Macri con diferentes organismos internacionales:

Más engaños en el Congreso y la Fe que persiste

El lobby abortista no se hizo esperar. El 5 de marzo de 2018 fue radicado el proyecto de la mal llamada “interrupción voluntaria del embarazo”, en un séptimo intento desde que las organizaciones feministas empezaron a inducir el “derecho al aborto legal, seguro y gratuito”. Sin el respaldo de los argentinos en las calles, aunque sí de parte de la élite intelectual en los medios, afirmaron que en Argentina se practicaban 450 mil abortos clandestinos al año –cifra de forzadas explicaciones– y que el término de las 14 semanas correspondía a “plazos razonables”, cuando la Academia Nacional de Medicina reiteró “que el niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción”.

No habían pasado dos meses, y el Ministerio de Salud tuvo que admitir que, en realidad, el aborto inducido no era la primera causa de muertes maternas, como “vendieron” los abortistas. En 2016, de 245 muertes maternas, solo 31 fueron por aborto provocado. Ahora, como en la cultura de la muerte el fin justifica los medios, días antes de la votación en la Cámara de Diputados el oficialista Daniel Lipovetzky anunciaba el visto bueno de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (de la OEA) al proyecto de ley, y resultó que no era una declaración oficial. En contraste, el diputado Juan Brügge radicó un proyecto para permitir la adopción prenatal como “alternativa superadora”, pero no lo han debatido.

La votación del 13 y 14 de junio estuvo como para alquilar balcón. Conscientes de que sería una jornada reñida las organizaciones provida mantenían la esperanza, más cuando incluso diputados socialistas se la jugaron por la vida –así tuvieran que salir de sus partidos-. El resultado fue desconcertante: 125 votos en contra de la despenalización del aborto y 129 a favor, una mínima diferencia que correspondió exactamente a cuatro diputados que traicionaron a última hora su posición “por las dos vidas”. Algunos señalan que a dos de estos diputados los habría presionado su jefe político para garantizar una partida presupuestal para su región, mientras otros críticos apuntan que, en general, los kirchneristas “que tenían causas penales se dieron vuelta y votaron a favor” de la ley del aborto.

Estudiantes de un colegio católico -privado- de un municipio de Argentina, en el desfile de la Independencia. El uso del pañuelo celeste generó múltiples críticas, incluso de detractores del proyecto proaborto / Tomada de www.infobae.com

Estudiantes de un colegio católico -privado- de un municipio de Argentina en el desfile de la Independencia. El uso del pañuelo celeste generó múltiples críticas, incluso de detractores del proyecto proaborto / Tomada de www.infobae.com

En la opinión pública -que no siempre es la opinión publicada- empezaron a escucharse con más fuerza voces contrarias al proyecto de ley, las cuales fueron rápidamente censuradas, como le ocurrió a la periodista Amalia Granata, despedida del canal de televisión para el cual trabajaba. Así que la batalla ante el Congreso, en los colegios, de casa en casa y en las calles requería un impulso del cielo, y la Iglesia Católica, a través de sus obispos, renovó la consagración de Argentina a su patrona, la Virgen de Luján, en un multitudinario acto que nuevamente los medios tradicionales pretendieron ignorar. En marzo, el Papa Francisco ya había alentado a los argentinos en la defensa de la vida y la justicia, sembrando paz y fraternidad.

Desenmascaran a Planned Parenthood y al Ministro de Salud

Esta historia de traición y resistencia, en la que Argentina es ficha clave en el “dominó Latinoamericano” -si cae, detrás lo harán el resto de países, según la exabortista Amparo Medina-, contiene un capítulo que protagoniza la International Planned Parenthood Federation (IPPF) y que, ciertamente, era de esperarse. Según sus propios informes financieros, entre 2008 y 2016 les transfirió cerca de 5 millones de dólares a organizaciones proaborto en Argentina, entre ellas Casa FUSA (como el Profamilia de Colombia), Católicas por el derecho a decidir, la Universidad de Palermo y la Fundación Huésped, entre otras. Esta última, de hecho, acaba de firmar un convenio con el Ministerio de Educación de Argentina para “el trabajo conjunto en Educación Sexual Integral y prevención del embarazo adolescente”.

Aparte de la IPPF, las organizaciones abortistas de Argentina han recibido financiación de otras entidades internacionales / Tomada de http://kontrainfo.com

Vale detenerse, además, en la investigación que realizó el portal El Disenso sobre las conexiones de la IPPF con el Ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, quien acompañado por una vocera de la mayor red de clínicas abortistas del mundo le dio el guiño al Congreso argentino para que despenalice el aborto, y expuso un documento formulado por la Comisión Guttmacher-Lancet sobre “derechos sexuales y reproductivos”. Como resalta el portal, el Instituto Guttmacher debe su nombre al ginecólogo estadounidense Alan F. Guttmacher, quien presidió -precisamente- la IPPF, mientras el propio Ministro ha estado vinculado con la revista británica The Lancet a través de un instituto de investigación médica que ayudó a fundar en la Universidad de Buenos Aires.

“La mano de la IPPF acercó a la ‘Comisión Guttmacher-Lancet’ al Congreso, pero no estuvo sola. Al apoyo brindado por el Ministro de Salud, socio de The Lancet a través de su Instituto Médico, también llegaron las ponencias de las ONGS que reciben financiación millonaria directa desde International Planned Parenthood”, precisa la investigación periodística.

Gabriela Parra, ciudadana de Tucumán.

Gabriela Parra, ciudadana de Tucumán.

Ante esto, el reclamo ciudadano es apenas natural. “En Argentina estamos luchando contra la corrupción en este debate, además de que se trata de un proyecto de ley inconstitucional. No ha sido, como dijo el Presidente, un debate libre”, expresa Gabriela Parra, quien ha participado en las marchas en la provincia (departamento) de Tucumán y hasta se quedó esperando a que Macri fuera a la Casa de la Independencia, en las vísperas del 9 de julio. “No fue esa noche porque había muchos provida allí. El país está enojadísimo con él”. Para Mechi Figueroa, líder de una fundación que acompaña a mujeres con embarazos en crisis y quien intervino en la Cámara de Diputados -pese a las risas de diputadas proaborto-: “estamos ante una crisis de representatividad, nos han engañado”.

Restan menos de tres semanas para la votación en la Cámara del Senado. De los 72 senadores, 32 se han manifestado a favor de las dos vidas, 26 en contra -apoyando la despenalización del aborto- y 14 todavía están indecisos. Ya empezaron las volteretas, por ejemplo, con la senadora macrista Gladys González, quien pasó de militante provida a abortista, diciendo que propondrá algunas modificaciones, pero los ciudadanos de “la ola celeste” exigen un rechazo total al proyecto para evitar que regrese a la Cámara de Diputados, donde lo aprobarían definitivamente.

Resultan bastante esperanzadoras, por esto, las últimas declaraciones de la Vicepresidente de Argentina y Presidente del Senado, Gabriela Michetti, quien se opone al aborto incluso en los casos de violación. “(al bebé) lo podés dar en adopción, ver qué te pasa en el embarazo, trabajar con psicólogo, no sé (…) O sea, podés dar en adopción el bebé y no te pasa nada”, le dijo al periódico argentino La Nación, ante lo cual se desataron las críticas del lobby abortista.

El día de la renovación de la consagración de Argentina a la Virgen de Luján.

El día de la renovación de la consagración de Argentina a la Virgen de Luján.

En palabras del sacerdote argentino Leandro Bonnin, quien ha librado su propia batalla en redes sociales por su férrea defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, “en esto, como en todo, ‘la verdad nos hace libres’, como nos hacen libres también la humildad y el amor”. ¿Veremos estas virtudes en un debate de altura en el Senado?

*Desde Colombia los ciudadanos pueden actuar:

La plataforma colombiana Unidos por la Vida invita a los ciudadanos que quieran sumar su voz en defensa de la vida del niño por nacer a que les envíen un correo electrónico a los senadores de Argentina. Es muy simple: escribes al correo uxvdir@gmail.com y de vuelta te enviarán un Manifiesto y la lista de correos a los cuales puedes enviar el documento con tu firma (con copia a los correos uxvdir@gmail.com y providargentina@gmail.com).

Sobre el Autor

Alexandra Serna

Comunicadora social y periodista. Especialista en desarrollo personal y familiar.

Sus primeros pasos de periodismo los dio en Semana.com, en Bogotá; caminó con más firmeza, desarrollando el "olfato periodístico", en el periódico La Patria, de Manizales (su ciudad de origen), y regresó a la capital del país para trabajar como periodista de investigación en RCN Radio. Su siguiente paso fue saltar de los medios tradicionales a los medios alternativos de evangelización. Es la directora de Razón+Fe.