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A pesar de la cizaña de Vicky, hubo un buen ambiente en el Foro de la Centro Derecha

Escrito por Redacción R+F

El debate comenzó con la identificación de los candidatos según su lugar en el espectro ideológico. Como era de esperarse solo Ordóñez se calificó de derecha, mientras que los demás se dirigieron hacia el centro, algo que anticipaba el antagonismo que el exprocurador tendría que soportar por parte del resto de sus compañeros de alianza.

La primera en desmarcarse una vez iniciado el Foro fue Martha Lucía Ramírez, quien giró hacia Ordóñez cuando dijo que no creía en “radicalismos” y que el eje de su vida era la defensa de la ley y la Constitución, porque cuando lo hace “uno no puede estar equivocado”. Comentario que posiblemente fue más ilustrativo de lo que ella misma pretendía, pues explica muy bien por qué su defensa de la vida y la familia llega hasta el momento en que cambia la ley, pues estuvo en contra del aborto en todos los casos hasta que la Corte Constitucional estableció unas causales, las cuales rápidamente asumió la candidata del expresidente Pastrana pidiendo que sean reguladas por el Congreso, haciendo algo similar con las uniones homosexuales (ver entrevista).

Vicky intentó crear una confrontación entre Iván Duque y Rafael Nieto por unos trinos publicados durante un Foro sobre el futuro del campo, en los que algunas personas interpretaron que Nieto acusaba a Duque de promover la “expropiación”, como en Venezuela. Sin embargo, no le funcionó pues Duque y Nieto dejaron en claro que no tuvieron esa confrontación y que ninguno de los precandidatos estaba de acuerdo con la expropiación.

Más adelante trató de vincular a Nieto con la decisión de Uribe de excluir a Zuluaga de la competencia por la candidatura del Centro Democrático, y pidió a los panelistas que juzgaran si fue desleal al no haber hablado con Zuluaga antes que con Uribe, anzuelo que tampoco picó ninguno de los precandidatos pues todos expresaron respeto por la decisión tomada por Rafael Nieto.

Imagen: W Radio

La pregunta sobre la adopción gay

La pregunta más insidiosa de Vicky estuvo relacionada con la adopción por parte de una pareja del mismo sexo, en la que planteó una situación personal para todos los candidatos: ¿si una hija adoptara a un niño con una pareja del mismo sexo, lo recibiría en la casa? Todos los candidatos manifestaron su oposición a la adopción gay, pero aceptación por sus familiares, frente a lo cual la periodista con calculada espontaneidad les cuestionó por su supuesta doble moral de aceptar la adopción gay de su familiar y no permitírselo al resto de los colombianos, pero no logró su objetivo pues los panelistas le explicaron que no es la misma responsabilidad como estadista que como padre o madre de familia.

Paloma Valencia aprovechó para dejar testimonio de su laicismo al decir que se oponía a quienes piensan que “la palabra matrimonio debe restringirse para uniones sacramentales”, y concluir que “no hay que mezclar los contenidos políticos con los contenidos religiosos”. Posición bastante desconcertante pues, si se analizan los debates sobre el tema de la adopción y el matrimonio en relación con las parejas homosexuales, no es posible encontrar a un defensor de la unión entre hombre y mujer como base de la familia que se oponga a la existencia de matrimonios “no religiosos”. De modo que la precandidata caucana en esta ocasión mostró estar bastante descontextualizada de un tema que ha sido muy relevante en el mundo durante los últimos 15 años.

Imagen: Tomado del video de Facebook de W Radio.

“Como mamá no tengo límites en el amor”, respondió Martha Lucía frente a la hipótesis, agregando que a los hijos los acepta “como Dios los mandó: si tienen problemas físicos o de personalidad, uno los quiere y los recibe como son”, dando a entender que para ella la homosexualidad es una condición genética e inmutable, algo que contradice lo que ha establecido la ciencia hasta la fecha.

La respuesta más contundente fue la de Rafael Nieto, quien aclaró que la adopción es un derecho del niño, no de los padres y debe prevalecer el interés del niño; afirmó que la familia conformada por hombre y mujer ofrece unas condiciones psicoafectivas y sociales que no ofrece una pareja del mismo sexo y rechazó tajantemente que el Gobierno pueda promover la ideología de género. Finalmente reclamó que los jueces de la Corte Constitucional sin ningún control pretendan imponer su ideología al resto de la población, que la rechazan.

Iván Duque patinó en su respuesta al afirmar que en Colombia no es posible la adopción por parejas del mismo sexo, algo que erróneamente salió a apoyar Martha Lucía Ramírez, reiterando su argumento de que se debía guiar por la ley y que hoy en la ley no es posible y por eso no lo apoyaría. Ambos desconocen que en 2015 la Corte Constitucional decidió modificar el Código de Infancia y Adolescencia a través de la Sentencia C – 683 de 2015 para permitir la adopción por parte de parejas del mismo sexo (ver nota aquí).

Ordóñez fue el único de los candidatos que no contestó si aceptaría en su casa a una hija con su pareja lésbica y su nieto adoptado, seguramente porque al meterse con sinceridad en la hipotética situación planteada por Vicky, debió advertir el peligro de escándalo para el resto de la familia y de su medio social, pues el natural afecto a las personas cercanas hace luego muy difícil de entender para el resto de la familia (sobrinos, primos, etc.) y su medio social (amigos, vecinos, parroquia, etc.) qué es lo que está mal en ese anti modelo familiar (priva al niño de un padre, niega la complementariedad natural entre hombre y mujer, desnaturaliza la sexualidad y desfigura los elementos esenciales del matrimonio) con el cual ahora estaría conviviendo, lo cual ha sido una de las principales estrategias del lobby gay: deslegitimar una defensa razonada de la familia como institución natural, recurriendo a la anteposición de situaciones personales particulares emotivas o dramáticas.

Una posición que es muy difícil de explicar y fácil luego de tergiversar por los opositores políticos, por lo cual era válida la alternativa de evitar una respuesta que tenía muchas posibilidades de salir mal.

De hecho aún sin responder, Vicky caricaturizó a Ordóñez como un hombre cruel al resumir que su posición de defensa del derecho de los niños a tener “papá y mamá” equivalía a decirle a su hija: “chao, búsquele un papá a ese hijo”.

Sin embargo, al haber evitado una respuesta fácil en el sentido de que sí aceptaría ese “tipo” de familia en su casa, Ordóñez no solo mostró que tiene una especial sensibilidad moral en temas tan delicados, sino también carácter y honestidad, pues cualquier político oportunista habría dado, sin pensar, la misma respuesta que dieron el resto de los candidatos.

Vicky más adelante hizo una pregunta relacionada con la estrategia para conquistar el voto de los jóvenes, que infelizmente resumió con cuatro palabras: “¿condón o no condón?”, sin explicar si se trataba de una postura personal o de algún programa de gobierno. Ordóñez fue el único en dar una respuesta diferente, con un categórico “no”, a lo que Vicky contrapreguntó y Ordóñez explicó que por sus creencias morales y religiosas tenía una posición que no era “políticamente correcta”, que seguramente iba en contra de lo que piensa la mayoría de la población.

Líderes juveniles se sintieron ofendidos con la pregunta de Vicky Dávila

Paloma nuevamente aprovechó para ratificar su laicismo, diciendo que “aquí no se puede confundir las creencias religiosas que uno tiene con las políticas de Estado”, y remató diciendo que Colombia debía tener una política muy seria sobre el crecimiento poblacional y sobre el embarazo adolescente.

Otro paso en falso de Paloma, ya que el problema demográfico de Colombia es la caída de las tasas de natalidad, pues de acuerdo con el DANE “el país ‘envejece’, situación que ha hecho que el índice de la población en edad de trabajar (12 a 62 años) disminuya”, lo cual impone un serio obstáculo para el desarrollo económico hacia el futuro (ver nota) y para la sostenibilidad del sistema de seguridad social, ya de por sí bastante insuficiente, pues el acelerado envejecimiento de la población colombiana hará que en tres años haya un anciano por cada dos adolescentes, lo que llevaría a una posible caída en el número de pensionados que actualmente está en el 25% de los adultos mayores (ver nota).

Duque dijo jocosamente que Ordóñez no era políticamente incorrecto, sino políticamente antiguo, y agregó que: “uno de los monarcas de la Iglesia católica que más defendió el método anticonceptivo cuando fue obispo de Buenos Aires fue el actual Papa, Jorge Mario Bergoglio, y él era muy consciente sobre el problema de prevalencia e incidencia de enfermedades de transmisión sexual en la juventud… por eso me reitero, con condón y con educación sexual para la juventud”. Frente a ese punto hay varias notas de prensa en ese sentido (ver aquí, aquí, aquí y aquí).

En todo caso la Enseñanza del Magisterio de la Iglesia sigue siendo clara en que el uso de anticonceptivos desnaturaliza la relación sexual al separar sus finalidades unitiva y procreativa, por lo cual son intrínsecamente malos, como lo explica Adolfo Castañeda en este artículo de Vida Humana Internacional.

Ordóñez respondió para resumir su posición: “necesitamos más valores y menos condones”, algo que apoyó Nieto en cuanto considera que se ha abandonado la formación ética en el país. Ordóñez concluyó que con estos paradigmas libertarios se ha disuelto la fibra moral y por eso estamos “recogiendo los frutos de lo que hemos sembrado”, y es un ciclo de nunca acabar pues luego de la educación sin valores y los anticonceptivos vienen el embarazo adolescente y el aborto.

Paloma contrargumentó que los condones no eran los causantes de esos problemas sino su consecuencia, pues no generan promiscuidad y falta de límites de lo que pueden hacer los jóvenes con sus cuerpos, sino que el aborto y los anticonceptivos son una respuesta a una crisis, y que mientras tanto no se puede dejar que las jóvenes se sigan embarazando.

Sin embargo, si Paloma Valencia revisara la Encíclica Humanae Vitae, de la cual se cumplirán 50 años en 2018, se daría cuenta de que precisamente todo lo que está pasando hoy (aumento en la infidelidad y el divorcio, la cosificación y la degradación de la mujer, el abandono de las mujeres y los niños, aumento de la cohabitación, la promiscuidad sexual y el aborto), ya habían sido previstas. De modo que no es tan fácil negar el vínculo entre la anticoncepción, la revolución sexual y la mentalidad que auspicia la “crisis” que tanto le preocupa al mundo contemporáneo.

¿Pena de muerte para violadores de niños?

En todo caso, el punto más polémico del debate fue cuando Iván Duque y Martha Lucía expresaron su apoyo a la cadena perpetua para los violadores de niños, mientras que Ordóñez fue más allá, al decir que debía estudiarse la pena de muerte, para que los criminales que abusan sexualmente de los niños sientan temor y sean disuadidos de ese tipo de conductas. Rafael Nieto intentó cuestionar la coherencia del exprocurador en condición provida, al afirmar que si se defiende la vida desde la concepción hasta la muerte natural, no se puede estar de acuerdo con la pena de muerte.

Vicky aprovechó ese punto para cuestionar además las creencias religiosas de Ordóñez, preguntándole: “¿está con lo católico proponer una pena de muerte?”, a lo que el precandidato respondió, citando el catecismo de la Iglesia católica, que lo permite para casos excepcionales. A Nieto le respondió que la fe que él profesaba no considera que la pena de muerte sea contraria a la defensa de la vida.

La pena de muerte es tratada por el Catecismo de la Iglesia Católica de 1992 en los puntos 2266 y 2267, siendo lo más relevante el siguiente párrafo:

2266. La preservación del bien común de la sociedad exige colocar al agresor en estado de no poder causar perjuicio. Por este motivo la enseñanza tradicional de la Iglesia ha reconocido el justo fundamento del derecho y deber de la legítima autoridad pública para aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito, sin excluir, en casos de extrema gravedad, el recurso a la pena de muerte…”

Actualmente, el Papa Francisco dijo recientemente que estaba en contra de la pena de muerte en todos los casos (ver), y hace unos años dijo que la cadena perpetua también debía ser abolida por ser una “sentencia de muerte escondida” y que las cárceles de máxima seguridad son una “forma de tortura” porque “su principal característica no es otra que el aislamiento” (ver).

En todo caso, el Cardenal Ratzinger, siendo Prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe, en un mensaje a los Obispos de Estados Unidos, previo a las elecciones presidenciales de 2004, explicó que era legítimo disentir frente a ciertas posiciones del Papa:

“No todos los asuntos morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia. Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia” (ver).

Vicky cerró el programa con un falso dilema utilitarista, preguntando si tuvieran que escoger entre aliarse con Timochenco, recibiendo sus votos, o dejar que se hunda Colombia, qué escogerían a lo que todos respondieron que había que salvar a Colombia de Timochenko, y nadie cayó en la trampa retórica.

Al final el debate fue bastante movido e interesante, quedando en evidencia que en la centro derecha hay ambiente para hacer una coalición y trabajar unidos en el próximo gobierno.

Como dijo Ordóñez, “el próximo presidente es uno de los que está en esta mesa, y tengan la seguridad de que todos vamos a llegar unidos a la primera vuelta”, palabras que fueron muy celebradas por el auditorio.

 

 

Este es el debate completo: